El 26 de febrero se celebra el Día Mundial de la Baja Visión, una fecha clave para visibilizar una realidad que afecta a millones de personas y que, en muchas ocasiones, sigue siendo desconocida incluso para quienes la padecen.
La baja visión no significa ceguera, pero sí implica una limitación visual significativa que interfiere en la vida diaria. Sin embargo, hoy en día existen herramientas avanzadas que pueden mejorar la calidad visual y la autonomía de muchas personas. Entre ellas, las lentes esclerales juegan un papel fundamental.
¿Qué es la baja visión?
Se considera baja visión cuando una persona, incluso con la mejor corrección óptica convencional (gafas o lentes de contacto habituales), presenta una agudeza visual reducida o un campo visual limitado que dificulta actividades como leer, reconocer caras, conducir o desplazarse con seguridad.
La baja visión puede estar asociada a múltiples patologías, entre ellas:
- DMAE (Degeneración Macular Asociada a la Edad)
- Cicatrices corneales
- Retinosis pigmentaria
- Albinismo
- Miopía Patológica
En muchos casos, el problema no es solo la graduación, sino la calidad de la imagen que llega al ojo.
Cuando gafas y lentillas convencionales no son suficientes
Las gafas y las lentes de contacto blandas funcionan bien cuando la superficie ocular es regular. Sin embargo, en ojos con irregularidades corneales o alteraciones estructurales de la córnea, la luz no se enfoca correctamente, generando:
- Visión borrosa o distorsionada
- Halos y deslumbramientos
- Dificultad para enfocar detalles
- Cansancio visual constante
Por lo tanto, la visión empeora más todavía y limita la visión aún más. Es decir se suman los problemas de la baja visión con los problemas de la córnea.
Esto hace que muchas personas con baja visión sientan que “ya no hay nada más que hacer”, cuando en realidad existen opciones más avanzadas.
Lentes esclerales: una ayuda clave en baja visión
Las lentes esclerales representan una evolución en la contactología y una herramienta muy valiosa en el abordaje de la baja visión asociada con problemas corneales.
A diferencia de otras lentes, las esclerales:
- Se apoyan en la esclera (parte blanca del ojo)
- Cubren completamente la córnea
- Crean un reservorio de lágrima entre la lente y el ojo
Este diseño permite regularizar ópticamente la superficie ocular, mejorando notablemente la calidad de la imagen. Incluso en pacientes con baja visión.
¿Cómo ayudan las lentes esclerales en la baja visión?
1. Mejora de la calidad visual
El reservorio de lágrima actúa como una “lente líquida” que compensa irregularidades corneales, reduciendo distorsiones y aumentando la nitidez.
2. Visión más estable
La calidad visual no depende tanto del parpadeo ni de la película lagrimal, lo que se traduce en una visión más constante a lo largo del día.
3. Mayor confort
Al no apoyarse sobre la córnea, ofrecen una comodidad superior incluso en ojos sensibles o con patologías asociadas a la córnea.
4. Protección de la superficie ocular
En pacientes con córneas frágiles o alteradas, las lentes esclerales actúan como una barrera protectora frente a la sequedad y la fricción. Por lo que previene de complicaciones corneales.
5. Complemento a ayudas de baja visión
En muchos casos, mejorar la calidad óptica con lentes esclerales permite aprovechar mejor lupas, filtros o sistemas electrónicos, maximizando el resto visual disponible.
Baja visión no es resignación
Uno de los mensajes más importantes en el Día Mundial de la Baja Visión es que tener baja visión no significa dejar de ver, ni mucho menos dejar de intentarlo.
Con una valoración especializada, un estudio detallado del caso y la tecnología adecuada, muchas personas logran recuperar funcionalidad visual suficiente para mejorar su autonomía y su calidad de vida.
Las lentes esclerales no son una solución universal, pero sí una opción clave en muchos pacientes con baja visión de origen corneal.
El valor de la adaptación especializada
La adaptación de lentes esclerales en baja visión requiere experiencia, tecnología y seguimiento.
Cada ojo es único, y cada paciente necesita una solución personalizada, adaptada a su patología y a sus objetivos visuales.
Por eso, es fundamental acudir a un optometrista especializado en contactología avanzada, capaz de valorar todas las opciones disponibles.
Día Mundial de la Baja Visión: mirar más allá
Este 26 de febrero queremos recordar que siempre hay margen para mejorar, incluso cuando la visión parece limitada.
Las lentes esclerales representan una oportunidad real para muchas personas con baja visión, ayudándoles a ver mejor, vivir mejor y recuperar confianza.
¿Tienes un problema visual similar?
Si te has sentido identificado con este contenido y estás buscando una solución real y personalizada para tu visión, te invitamos a contactar con el equipo de Óptica ALCÓN, especialistas en contactología avanzada y adaptación de lentes esclerales.
Como muchos de nuestros pacientes, descubrirás que ver mejor es posible cuando se estudia cada caso de forma individual, con la tecnología adecuada y un seguimiento profesional.
Te atendemos en nuestros centros:
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