Aniridia y lentes esclerales

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La aniridia y las lentes esclerales pueden ir de la mano. La aniridia es una patología congénita, hereditaria, crónica y, dependiendo del grado, puede llegar a ser invalidante. La incidencia de la aniridia es de una persona afectada por cada cien mil nacidos. 

¿Cómo afecta la aniridia?

El término significa “sin iris”. Se caracteriza por la falta parcial o total del iris en ambos ojos y gran fotofobia. Es frecuente que vaya asociada otras patologías visuales más comunes como cataratas, glaucoma, degeneración corneal, subluxación de cristalino, nistagmus de fijación, estrabismo, ptosis parpebral, …

Todas las personas que conviven con aniridia presentan una agudeza visual muy reducida y una gran fotofobia. Si bien el diagnóstico es relativamente sencillo, pues el síntoma evidente de una persona que nace con Aniridia es la falta total o parcial de iris. El pronóstico es bastante más complejo de concretar, y cada uno de los ojos puede, con toda seguridad, presentar situaciones distintas de partida, por lo que la evolución dependerá de esta.

La Aniridia no se cura, sino que se controla y se tratan aquellas alteraciones oculares asociadas que van apareciendo a lo largo de la vida. Son tratamientos que controlan la evolución de dichas alteraciones. Frenan y controlan el deterioro del resto visual, consiguiendo, en la medida de lo posible, una buena calidad de vida.

La mala visión del paciente con aniridia es consecuencia del mal desarrollo de distintas estructuras oculares como la fóvea o el nervio óptico, y es muy difícil mejorarla.

Una lente de contacto no mejora la visión de una persona con aniridia. En todo caso, lo que haría sería que la persona se sintiera algo más cómoda, pues la entrada de luz está más restringida. Esto no significa mayor agudeza visual nunca.

Hasta el momento, se recurre a las lentes terapéuticas tras operaciones derivadas. Consiste en una lente transparente, sin corrección, cuya función es la de proteger la córnea del exterior tras una intervención quirúrgica, para conseguir la cicatrización de posibles úlceras o procesos degenerativos de la córnea. A todos los efectos, consiste en un apósito. Sustituye, a veces, la oclusión total del ojo y la coloca y retira un profesional.

Lente de contacto inteligente: una prometedora herramienta terapéutica en aniridia

La calidad óptica en pacientes con aniridia está limitada por la magnitud de las aberraciones de alto orden. El diseño de lente de contacto escleral convencional corrige de forma precisa el desenfoque, pero no es capaz de compensar las aberraciones oculares de alto orden, especialmente la aberración esférica en ojos sin iris. Los últimos estudios demuestran, por medio de simulaciones ópticas, el concepto de una plataforma inteligente de iris artificial encapsulada en una lente de contacto escleral y su posible aplicación en pacientes con aniridia.

Estas herramientas permiten generar modelos de ojo de aniridia y evaluar distintas métricas de calidad visual y de iluminación retiniana en función de la apertura del iris artificial. Para ello, utilizaron la técnica de imagen de OCT para medir la geometría del segmento anterior en un paciente con aniridia y, a partir de esos datos, generaron el modelo de ojo. Calcularon las aberraciones oculares y evaluaron la función visual del modelo de ojo.

El diseño de lente de contacto inteligente basada en iris artificial permite compensar prácticamente la totalidad de las aberraciones de alto orden con un control activo del diámetro pupilar en función de la iluminación ambiental. Además de minimizar las aberraciones de alto orden, al reducir el tamaño de pupila se aumentaría la profundidad de foco. Los resultados demuestran una mejor calidad visual y una disminución de la iluminación. Ahora solo falta desarrollar la lente

¿Existen riesgos?

Sin embargo, hay que tener en cuenta los riesgos que conlleva usar lentes de contacto en personas con Aniridia. La lente de contacto es un elemento de erosión para una córnea, potencialmente sensible.

Estas sufren, de forma congénita, cierto déficit de regeneración de células madre corneales, y una lente de contacto es un cuerpo extraño en contacto con dicha superficie ocular, por lo que podría agravar este déficit. ¿Podrían ser las lentes esclerales una opción para pacientes con aniridia?

La evidencia científica es muy limitada respecto a la adaptación de lentes esclerales en casos de aniridia. Además existe la dificultad en el proceso de fabricación de lentes esclerales con el iris pintado para que la protección frente a la luz sea duradera en el tiempo. 

Es un tema realmente interesante que estamos seguros seguirá evolucionando en los próximos años. 

Ahora toca hacer balance riesgo – beneficio. Si tienes dudas acerca de la aniridia y lentes esclerales, o de la adaptación de lentes esclerales en general, no dudes en ponerte en contacto vía email o redes sociales. El profesor Diego López estará encantado de ayudarte.

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